Reseña de 39 cafés y un desayuno

domingo, 30 de julio de 2017

Título original: 39 cafés y un desayuno.
Título: 39 cafés y un desayuno.
Autor/a: Lidia Herbada.
Saga: Autoconclusivo.
Editorial: Espasa.
Nº Págs: 270
Precio: 19,90 € / 22,33 $
Sinopsis:
Hay cafés cargados, otros espesos, algunos que se quedan cortos y otros que son el desayuno. Como el amor. Martina es una mujer como cualquier otra. En el camino de la treintena, comienza a preguntarse cómo lograr ese amor del que todos hablan y solo unos pocos consiguen. Su hermana Amélie, una chica divertida y apasionada por las nuevas tecnologías, será su cicerone en la búsqueda del hombre perfecto. El amor ya no está en el aire, como decía la canción: ahora está en la red.
*Muchas gracias a la editorial*
SOBRE LA AUTORA...

Lidia Herbada nació en Madrid. Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU, comenzó su carrera profesional en la Agencia EFE. Posteriormente, ha trabajado como responsable de comunicación en una empresa punto com. Su carrera siempre ha estado encaminada hacia el mundo del arte, la fotografía, la publicidad y las nuevas tecnologías. Algunos de sus relatos han sido publicados en revistas, blogs culturales y talleres de escritores, y ha sido finalista en varios premios con sus novelas (Dame un mes soltera, Festival Eñe; Sinfonía de silencios, Premio Ateneo de Valladolid).
39 cafés y un desayuno es el libro que más me ha costado leer de todos cuanto me he leído a lo largo de mi vida. Es un libro que me disgustó con su “humor”, el cual lo encontré demasiado desagradable y muy parecido al de Pim Pam Pum… Amor; sus personajes, que carecen por completo de encanto y la forma en la que trata el amor. Incluso desde las primeras páginas ya me dejaba en shock con lo que soltaba en el libro y con cómo anunciaba la edad de su hermana (“tiene treinta y cinco primaveras”). Está escrito de una forma muy informal que no me acabó de convencer. El libro es corto y, aun así, me costó muchísimo leerlo. Hubo demasiadas líneas que me dejaron horrorizada y con la mirada clavada en el texto, sin poder creerme lo que estaba leyendo. Además, el libro va acompañado de consejos para ligar por Internet, narrados en primera persona del plural y en segunda del singular para que el lector se sintiese más cercano y a gusto, y muchos de ellos se basan exclusivamente en el prejuicio. Recuerdo uno que ponía que las personas que escriben su bio en mayúsculas son egocéntricos… En fin, en lo personal, no lo creo, sólo es una forma de llamar la atención. Por no mencionar otro que ponía que había que dedicar un mínimo de tres horas al día a la búsqueda de perfiles…

Me sacó de quicio que durante todas las citas, el fallo siempre fuese de la otra persona, pero nunca de Martina, porque ella es perfecta, guapísima, con buen gusto, racional, puntual, que prefiere que su pareja ejercite más el cerebro que los músculos y muy inteligente. Ella es la perfección personificada siempre y cuando no sepas qué es lo que piensa, porque entonces sí que veríamos que de perfecta tiene demasiado poco. Hubo una cita en la que Martina le derramó el café a su cita porque se le cayó un caramelo dentro de la taza, pero al chico ni siquiera le molestó o le dijo algo sobre eso porque, claro, Martina es perfecta, ¿qué le vamos a decir? Pero si eso le hubiese pasado a Martina, hubiese dejado al chico verde. Y, además, en esa misma cita comenzó a toser y a expulsar Cola-Cao por la nariz, pero el chico, en lugar de asquearse (como hubiese hecho Martina si esa situación hubiese pasado a la inversa), se ríe y no se marcha. Eso sí, el chico era un charlatán que no paraba de hablar. Claro, porque el fallo tiene que ser de él, nunca Martina puede ser la que no guste. ¡Por Dios, si hasta ese chico le dijo cuando la cita finalizó que no había muchas chicas como ella!
A pesar de que a Martina aparentemente le gustan los chicos que ejercitan más el cerebro que el cuerpo, en el capítulo 8 pareció olvidarse por completo de ello.

Esta reseña constará de muchas citas del libro porque esa es la mejor forma de explicar lo que me ha transmitido. Empezaré poniendo unas citas del humor que emplea la autora:

"Mirando perfiles he visto a chicos que iban al colegio conmigo, a los cuales, por cierto, ahora les falta pelo y tienen una barriga que casi traspasa la pantalla y llega a mi teclado, pero eso seguro que les pasó porque hicieron un desplante a alguna mujer, así que, mira, pagaron su tasa de aduana".

“En estas páginas de contactos uno siempre piensa que puede encontrarse con el último de la fila, el torpón con hierros en la boca al que le robaban los apuntes, aquel que se esconde detrás de un ordenador para no hacernos daño con solo mirarle, el psicopatilla que ha hecho de secundario en Atracción fatal y quiere protagonizar contigo Cincuenta sombras de Grey con potro incluido”. Sólo un gif podría expresar la indignación que sentí leyendo eso.

“A Martina le cambió el rictus. “¿He sido muy perra, verdad, en mi pasado? ¿Cuántas posibilidades tengo yo de dar con un café expreso? ¿Cuántas? ¿Por qué a mí?” Esto es cuando la cita de Martina se atreve a contarle que tiene un problema, y ese problema es que es un eyaculador precoz.

Ahora, me gustaría citar lo que Martina pensaba cuando quedó con el hombre que le confesó que era eyaculador precoz:

“-¿Tienes hijos?
-Sí, y quien me quiera los tendrá que que querer a ellos. (completamente lógico)
Martina sintió un jarro de agua fría recorriendo su espalda. Ese pequeño detalle no lo sabía […] Sin embargo, también le vio el lado bueno: si luchaba por sus hijos y los defendía por encima de todo haría lo mismo por ella si estuvieran juntos, la protegería”. Esto me dejó alucinando. Pero no es lo peor.

“A ella no le importaba los días que él tuviera a esas fierecillas, lo que quería era escribir a sus amigas un mensaje que dijera: “ya lo conseguí”. Esto es porque el hombre se vio obligado a contestar a las llamadas de su mujer para poder tener a sus hijos el fin de semana.

Y después justifica su actitud con esto:

“Pero eso es lo que tiene Internet, que mientras en la oficina te enamoras de una persona, sin mirar sus cargas o si tiene antecedentes penales, en este mundo on-line hay un menú donde tú eliges los filtros y buscas el que más se ajuste a ti, incluso a tu deseo sexual, y el de Martina estaba por las nubes”.

Encima, el primer hombre con el que Martina decide tener una segunda cita es uno que le está haciendo la pelota constantemente y que presume de sus conocimientos de arte y de sus apariciones en la televisión. Y encima, cuando vuelve de la cita, ¡le agradece a su hermana que no le enseñase su foto porque era "del montón". 

En fin, es un libro que lo único que me ha transmitido es rechazo y que me ha resultado muy difícil de acabar.




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